viernes, 2 de octubre de 2009

Un mundo sin peces.


EM., Ecología, 02-10-09.

Por Débora Gutiérrez A.

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¿Se imagina un mundo sin peces? Esa es la tesis central del libro "The end of the line: How overfishing is changing the world and what we eat" (El fin de la línea: cómo la sobrepesca está cambiando el mundo y lo que comemos) y de la película del mismo nombre estrenada este año en EE.UU y Europa.

Si continúa la sobreexplotación de los recursos marinos, señalan los científicos consultados en el filme, probablemente en las próximas décadas veremos la extinción de las especies que hoy consumimos.

"Debemos dejar de pensar que nuestros océanos son una factoría de producción de comida y darnos cuenta de que son enormes y complejos ecosistemas marinos. Debemos actuar ahora para proteger el mar de la sobrepesca desenfrenada, para asegurarnos de que haya peces en el mar", escribe Clover.

Zonas "muertas".

El documental, que registra dos años de investigación y de viajes por el mundo de Charles Clover, reúne las opiniones de destacados científicos que trabajan con los ecosistemas marinos, y muestra imágenes de los efectos de la pesca industrial ilimitada en lugares como Gibraltar, Japón, Senegal y Alaska, entre otros.

Existen dos grandes responsables de la actual disminución de recursos pesqueros, dice Daniel Pauly, conocido científico francés que visitó Chile hace unos días invitado por la ONG Oceana y que participó del documental: la pesca industrial y la piscicultura. La pesca de arrastre no sólo está llevando al límite las especies comerciales, dice el experto; además, por sí sola, contribuye a las llamadas zonas muertas de los océanos (sin oxígeno), donde sólo sobreviven las algas.

Este tipo de actividad comercial, explica Pauly, elimina todos los animales que viven en el fondo marino, que son los que consumen las algas. Esto provoca un crecimiento de algas sin límite, las que se "comen" todo el oxígeno, generando lo que se denomina como zonas muertas. La contaminación de las aguas y la acuicultura también contribuyen a crear estas zonas muertas en los océanos, especialmente en las zonas costeras.

La piscicultura no sustentable, además, ocupa como alimento para sus cultivos el 40% de los peces que se pescan cada año en el planeta, destaca el filme.

En el documental -que todavía no tiene fecha de exhibición en Chile-, algunos científicos indican que en 2048 la mayoría de los recursos marinos se van a extinguir, pero Pauly es cauto y prefiere hablar de una tendencia a la disminución de las especies. La naturaleza es generosa con nosotros, agrega, pero necesita tiempo para recuperarse, y eso es justamente lo que el ser humano se niega a aceptar.

"Si logramos que nuestra sociedad entienda que el planeta y sus recursos son limitados y que él no puede seguir siendo explotado con el actual nivel de demanda, quizás logremos revertir lo que creemos es un futuro sin peces", concluye el experto.


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