miércoles, 22 de mayo de 2013

Tácticas para dejar la "pobreza de tiempo" en el olvido

EM., VCyT., 19-05-13
Por Margherita Cordano F.


"Si este libro llegó a tus manos es por alguna de estas razones: siempre dices que no tienes el tiempo suficiente o que necesitas un día extra a la semana; te sientes como un hámster dando vueltas en una rueda interminable; o tienes metas, pero las circunstancias a tu alrededor te impiden llevarlas a cabo".

Así comienza el primer capítulo del libro "Time Millionaire" (Millonario de tiempo, disponible en inglés a través de Amazon), libro publicado a principios de 2013 por la periodista estadounidense Melody Stevens. En él, la columnista del Huffington Post entrega una serie de ideas para "ganar" una hora extra al día a través de acciones fáciles de llevar a cabo.

"Yo misma sufrí de pobreza de tiempo. Hacía dietas sin control, al otro día me llenaba de comida y siempre me juntaba con personas negativas. Por mucho tiempo me sentí como una víctima de las circunstancias, lo que me hizo volverme una persona muy quejumbrosa", cuenta la autora a "El Mercurio".

Solo después de que su padre murió y que la crisis financiera dejara a gran parte de sus colegas sin trabajo, en 2008 Stevens cambió de perspectiva. "Me di cuenta de que cuando hay tanto en la vida que no puedes controlar, sentirte mejor contigo mismo es algo que debes intentar hacer", comenta.

Menos alegatos.

Revisar el correo tres veces al día, en horarios programados , es una de 100 recomendaciones que entrega el libro. "No va a matar tu negocio y las personas pueden aguantar no saber de ti por unas horas", explica.

Cuando las quejas son muchas, se recomienda buscar ayuda "de un líder espiritual, un terapeuta o un pastor . La hora que dediques trabajando con ellos te va a salvar de muchas más horas quejándote frente a tu familia y amigos". Y es que el consejo número uno del libro es justamente tratar de reducir la cantidad de veces que dedicamos a alegar. "Un millonario invierte su dinero en aquello que le entrega mayores dividendos financieros. Un millonario del tiempo debe hacer lo mismo, pero buscando aumentar su recompensa emocional y espiritual", indica. En este sentido, los alegatos no sirven para nada, pues solo cansan y aburren al resto.

Por la misma razón es que no conviene juntarse con personas que demandan mucho . Muchas veces conviene decir que no a alguna invitación, aunque ese otro se ofenda, antes que aceptar y quedar agotado.

Una sugerencia similar es la de dejar las múltiples tareas de lado . Se explica que es mejor concentrarse en una y hacerla bien, que tener muchas, pero no cumplir con ninguna. Si se llega a la casa agotado después de trabajar, quizás es más conveniente aprovechar que se está ganando plata y contratar a alguien para que se encargue de cortar el pasto, por ejemplo.

Las tareas que no se pueden delegar conviene organizarlas según su nivel de dificultad . "Lo más difícil debe hacerse en las mañanas, porque así te sacas el problema grande de inmediato", recomienda la autora. A mitad o final del día, lo que conviene es hacer algo de ejercicio -puede ser solo una caminata- para aliviar la fatiga y despejar la mente. Más que una pérdida de tiempo, darse este espacio permite pensar mejor qué cosas quedan por hacer y cuáles se pueden dejar para más adelante.

Stevens entrega un último consejo para quienes leen esta nota: si ya están leyendo el diario, de seguro no es necesario que gasten su tiempo viendo las noticias que muestra la televisión , dice. En general, los medios repiten las noticias más importantes del día, por lo que ante la falta de tiempo, conviene centrarse en uno solo.

A los fanáticos de las series, la periodista recomienda programar qué cosas se quiere ver y a qué hora. Esto evita quedarse "pegado" en programas de los que ni siquiera se tenía noción en un principio.

domingo, 11 de noviembre de 2012

"La idea de una sala llena de alumnos tomando nota es absurda"


El Mercurio, Educación, 11-11-12.

Roger Schank, académico especialista en ciencias cognitivas, plantea cerrar todas las escuelas del mundo y reemplazarlas por una comunidad educativa virtual porque las personas deben poder elegir lo que quieren aprender. Su postura -que desarrolla en los más de veinte libros que lleva publicados- fue lo que lo llevó a abandonar las prestigiosas universidades en las que trabajaba. Hoy prepara un sistema de clases ("todo en línea", aclara) para estimular el aprendizaje práctico, dejando de lado los dictados y la memoria. 


Por Margherita Cordano.

"No creo que aprendan de mi charla. Quizás algo los estimule, pero estoy seguro de que olvidarán la mayor parte", dice Roger Schank al comienzo de su presentación. No será lo único que llame la atención entre quienes lo escuchan: más tarde dirá que leer El Quijote es una idea ridícula, que en clases de historia sólo se enseña lo que a cada país le conviene y que las pruebas de selección múltiple "son algo muy estúpido".

Invitado por el Centro de Innovación en Capital Humano de la Vicerrectoría de Innovación y Postgrado de Inacap, Roger Schank -ex profesor de las universidades de Stanford, Yale y Northwestern y hoy dedicado a la creación de una comunidad de clases en línea- visitó el país para participar del seminario "Aprender Haciendo: Formación de profesionales para el mundo de hoy". Allí dio a conocer su polémica postura en torno a la educación, una que plantea el cierre definitivo de las escuelas en el mundo.

"Existe una idea muy precaria de la educación, donde alguien sabe una verdad, la comunica y obliga a otros a aprendérsela", explica Schank, especialista en ciencias cognitivas. "No se toma en cuenta que nadie es dueño de la verdad y que sólo estamos dejando hablar a una de las partes (los profesores, en contraposición de los alumnos). No hay una motivación real; los maestros aprenden de memoria y después imponen eso que retuvieron".

La filosofía de Schank toma como base lo que él llama las cinco premisas del aprendizaje: se aprende más cuando algo se hace de forma voluntaria, si hay metas personales de por medio, cuando existe interés en la materia, si se acepta el fracaso como parte del proceso y si el contenido se considera entretenido. "Y ninguna de estas características está presente en el sistema actual", cree.

Esto porque en las aulas habría pocas opciones de elegir los ramos que se prefieren, porque las metas son impuestas y porque hay un constante miedo al fracaso.

Mentores en línea.

"¿En qué está interesado un joven de 16 años? En el amor, en conseguir un auto y en fútbol. Para él, saber cómo conquistar es mucho más importante que saber de álgebra, pero seguimos insistiendo en enseñarle lo segundo", indica Schank. Bajo su postura, enseñar de sentimientos es más lógico que instruir en matemáticas. "El amor, a diferencia de los cálculos, es algo que se necesita toda la vida".

Por lo mismo, su propuesta es que el rol del profesor se entienda como la de un mentor y no una persona que dicta cátedras. También sugiere dejar las escuelas físicas de lado y potenciar las comunidades en línea, donde los maestros cumplan el papel de asesores virtuales.

"Si lo que te interesa son las misiones espaciales y tu profesor no tiene idea de eso, ¿qué mejor que conectarte y pedirle a alguien en Seattle que te ayude?".

Bajo este concepto, a los profesores se les enseñaría a contestar preguntas por internet y a crear videoconferencias motivadoras. Las evaluaciones se dejan de lado y cada persona es dueña de cuánto quiere aprender.

"La idea de una sala llena de alumnos tomando nota es absurda. Cuando los alumnos preguntan para qué sirve lo que les enseñan, nadie sabe qué responder. Sólo se les pide que sigan la corriente".

Schank aboga por aprovechar las nuevas tecnologías y desechar un modelo que rige desde el siglo XIX, cuando recién se empezaba a conocer de biología, física y química. "Hoy hay más de veinte ciencias derivadas, pero seguimos haciendo obligatorias las que eran importantes hace 100 años".

Su postura -que desarrolla en los más de veinte libros que lleva publicados- fue lo que lo llevó a abandonar las prestigiosas universidades en las que trabajaba. Hoy prepara un sistema de clases ("todo en línea", aclara) para estimular el aprendizaje práctico, dejando de lado los dictados y la memoria.

"Muchos me preguntan qué sucedería con el contacto humano en caso de que este proyecto se hiciera realidad. Bueno, no se perdería. Hay muchas actividades en las que hay oportunidad de compartir con otros. En los colegios, en general, a los niños los molestan. Hay mucho bullying . Mi propuesta es hacer las cosas que gustan y con quien se quiera, nadie le dice que no a eso. ¿Pero por qué delegarle esa responsabilidad a la educación? Haz deporte, escala una montaña, ve al cine, no vayas sólo al colegio".

sábado, 30 de junio de 2012

Nueve reglas simples para alimentarse saludablemente.

EMOL, 30-06-12.

En su libro “Food rules, an eater’s manual” , el norteamericano Michael Pollan (www.michaelpollan.com) comparte 64 consejos para comer bueno y sano. Son recomendaciones fáciles de entender, sin necesidad conocimientos científicos o de nutrición. Dice que "comer no tiene que ser tan complicado" y su filosofía es de lo más simple: “come comida, con moderación, sobre todo vegetales".

Aunque el libro fue publicado en 2009, está plenamente vigente. De hecho, en noviembre del año pasado fue publicada una edición ilustrada por la artista Maira Kalman y en la que fueron incorporadas 19 nuevas normas.

Las reglas que entrega Pollan -también autor de otros libros sobre alimentación como "El dilema del omnívoro" o "En defensa de la comida"- apuntan a que debemos alejarnos de la dieta occidental, consistente en muchos alimentos y carnes procesadas, mucha grasa y azúcar agregada, y muchos granos refinados, entre otras características. Según el escritor, quienes consumen este tipo de comida "invariablemente sufren de altos niveles de los llamados males occidentales: obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y cáncer".

Muchas de las normas de Pollan están basadas en la sabiduría tradicional, mientras que otras en nociones más modernas. En cuanto a las nuevas, muchas provienen de políticas personales de los propios lectores que han encontrado útiles cuando visitan el supermercado, o bien reglas que han escuchado de sus madres o abuelas.

Sin embargo, todas refuerzan la idea de que "comer no tiene que ser tan complicado y la comida tiene que ver tanto con el placer y la comunión, como con la nutrición y la salud", según se explica en el sitio web del autor.

A continuación, una selección de nueve de las reglas que se encuentran en el libro:

1.- "Compra en la 'periferia' de los supermercados y aléjate del centro".- Según Pollan, en la mayoría de los supermercados los alimentos se distribuyen más o menos de la misma manera: los productos procesados dominan la zona central, mientras que la comida fresca se ubica en los costados. "Si te mantienes en los bordes es más probable que termines con comida real en tu carro de compras", dice el autor.

2.- "Considera la carne como comida para una ocasión especial".- El periodista reconoce que la carne es un alimento nutritivo, pero llama la atención sobre la importancia que se le da en la dieta. Por ejemplo -dice-, un estadounidense come en promedio al día dos o tres comidas que contienen carne, lo que representa más de 200 gramos diarios. "Y hay evidencia de que mientras más carne haya en tu dieta, mayor es el riesgo de tener una enfermedad cardiovascular o cáncer", advierte. Por esto, Pollan propone intercambiar las porciones tradicionales, de manera que en lugar de comer un trozo de carne de 200 gramos acompañado de 100 gramos de vegetales, mejor poner en el plato 100 gramos de carne y 200 gramos de vegetales.

3.- "Menos patas, más sano".- A juicio del autor, este proverbio chino resume muy bien la creencia tradicional con respecto a lo saludable que son los diferentes tipos de comidas. "Mi versión es: mientras menos patas, mejor es la carne", agrega. Si quieres ejemplos, aquí están: los vegetales se "paran" en una pata, las aves lo hacen en dos, y las vacas, cerdos y otros mamíferos en cuatro.

4.- "No pases por alto los pequeños peces aceitosos".- Según Pollan, los peces salvajes son uno de los alimentos más saludables que se pueden comer, y afirma que aunque algunos han sido sobreexplotados, afortunadamente otros -los más nutritivos- han sido relativamente bien manejados y en algunos casos hasta son abundantes. "Esos pequeños peces aceitosos son una particularmente buena alternativa", recomienda.

5.- "Disfruta de las bebidas que contienen cafeína natural y no de fábrica".- El periodista reconoce que los antioxidantes que hay en el café y en el té, así como en el chocolate -"que también tiene cafeína", aclara-, pueden hacernos bien. Sin embargo, también resalta que demasiada cafeína puede hacer que las personas se pongan nerviosas y ansiosas. Por esta razón, aconseja consumir la cafeína que proviene de una planta y no de una fábrica, como ocurre con la nueva generación de bebidas energéticas.

6.- "Come cuando tengas hambre, no cuando estés aburrido".- Muchas personas comen por razones ajenas al hambre: por aburrimiento, para entretenerse, para consolarse o recompensarse a sí mismos. De esta manera, el autor sugiere que cada uno esté atento a la verdadera razón que está detrás del comer. "Antes de comer pregúntate a ti mismo si realmente estás hambriento", es su recomendación. Asimismo, aconseja poner en práctica el siguiente pensamiento: "si no tienes suficiente hambre como para comerte una manzana, entonces probablemente no estás hambriento".

7.- "Come toda tu comida sobre una mesa".- "No, tu escritorio no es una mesa", aclara Pollan, y explica que cuando se come haciendo otra cosa (trabajando, viendo televisión, manejando, etc.), se hace sin pensar y como resultado se come mucho más de lo que se debería. "Si comemos sobre una mesa, ponemos atención a lo que estamos haciendo", afirma.

8.- "Cocina".- A juicio del autor, ésta es la única manera segura de retomar el control de tu dieta y de garantizar que estás comiendo comida real.

9.- "Rompe las reglas de vez en cuando".- Ésta es la última de las reglas y la favorita de Michael Pollan. "Habrá ocasiones especiales en las que querrás echar estas reglas por la ventana. Lo que importa no son las ocasiones especiales, sino que la práctica diaria", concluye.

domingo, 25 de marzo de 2012

Las proteínas que permiten sustituir las carnes rojas para vivir más y mejor.

EMOL, Vida sana.
Martes 13 de Marzo de 2012
Por Sebastián Urbina.


Un nuevo y masivo estudio realizado por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard entrega una conclusión inapelable: el consumo de carnes rojas aumenta la mortalidad general, así como la causada por enfermedades cardiovasculares y la que provoca el cáncer. Algo que preocupa a los expertos, ya que este tipo de carnes sigue siendo una de las mayores fuentes de proteína para la humanidad.

"Nuestro estudio agrega más evidencia a los riesgos de salud que tiene un alto consumo de carnes rojas, que también se ha asociado al desarrollo de diabetes tipo 2 y de infarto cerebral", dice el doctor An Pan, quien dirigió la investigación.

Basta consumir a diario un trozo de carne roja fresca del tamaño de una baraja de naipes (90 gramos) para que aumente el riesgo de mortalidad general en un 13%. Pero si la carne es procesada como una salchicha o dos torrejas de tocino al día, este riesgo aumenta en un 20%.

Semillas y legumbres.

Las cifras se obtuvieron al seguir a más de 37 mil hombres y más de 83 mil mujeres, por 22 y 28 años respectivamente. Al inicio del estudio, todos eran saludables a nivel cardiovascular y no tenían cáncer. Los resultados se publicaron ayer en la versión digital del Archives of Internal Medicine.

La investigación es la primera que especifica el daño de la carne roja fresca, por una parte, y la de productos procesados como son los embutidos, por otra. Si la primera eleva el riesgo de morir del corazón en un 18% y de cáncer en un 10%, la procesada incrementa el peligro cardíaco en 21% y de desarrollar tumores en un 16%.

"Este estudio provee evidencia clara de que el consumo regular de carnes rojas contribuye a una muerte prematura", dice el profesor de nutrición de Harvard, Frank Hu.

Pero en esta ocasión también se analizó el efecto de reemplazar una porción de esta carne por otra fuente de proteína. Por ejemplo, basta que alguien coma un día una porción de pescado y se reduce el riesgo de mortalidad en un 7%, si come ave este peligro cae en un 14%, con semillas tipo nueces y almendras disminuye 19%, así como 10% con legumbres, y 14% con granos enteros.


Con esto se demostró que "eligiendo fuentes de proteína más saludables en lugar de carnes rojas se obtienen beneficios para la salud importantes, que reducen la mortalidad y la morbilidad de varias enfermedades crónicas", dice Hu.

Para uno de los más prestigiados expertos en medicina preventiva, el doctor Dean Ornish, de la U. de California, en San Francisco, estudiar otras proteínas es un punto fuerte de este trabajo, ya que ofrece "todo un espectro de alternativas a las personas", sin dejarlas en el terreno del todo o nada.

Consenso emergente en nutrición.

Durante los últimos años, los estudios acerca de las distintas dietas han llegado a ciertos consensos: poco o nada de carnes rojas, así como muchos "carbohidratos buenos" como frutas, verduras, granos enteros y legumbres. Reducir los "carbohidratos malos", como los refinados del tipo azúcar de mesa, harina blanca o jarabe de maíz. Aumentar las "grasas buenas" como los ácidos grasos omega 3 del aceite de pescado y de linaza, y reducir las "grasas malas" como las trans y las saturadas. Por último, preferir más calidad y menos cantidad de comida.

viernes, 23 de marzo de 2012

En el consumo de drogas, la opinión de los pares es lo que más importa.

EM., VCyT., 11-03-12.

Estudio en escolares chilenos revela que la necesidad de validación entre pares explica el 61% de la iniciación de consumo.

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Quizás, lo más fuerte es el deseo de ser aceptado por el grupo. Por esto, el adolescente está dispuesto a seguir la moda del momento o hacer suya la opinión de sus pares. Y si para estos últimos consumir drogas es aceptable y bien visto, es muy probable que el recién llegado quiera probarlas.

"Esto es algo que observamos en el consumo de drogas como la marihuana, pero también lo vemos con el alcohol y el cigarrillo", dice Francisca Florenzano, directora nacional del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol, Senda. La institución realizó el ejercicio de definir los principales factores de riesgo para el consumo de marihuana en escolares, usando su base de datos a nivel nacional, con estudiantes desde 8° básico hasta 4° medio.

Lo que encontró es que la opinión favorable de los pares hacia el consumo de esta droga, aumenta en un 61,2% la probabilidad de comenzar a fumarla y luego seguir consumiéndola.

"No queremos estigmatizar a los adolescentes. Por el contrario, es uno de los períodos más ricos, aunque también complejos de la vida, con una serie de libertades y espacios de exploración, pero que también tiene sus riesgos, que nosotros buscamos prevenir", explica la autoridad.

Familia y escuela.

El trabajo de Senda revela que compartiendo un segundo lugar en los factores de riesgo se encuentran la familia y la escuela. Por ejemplo, si en el grupo familiar existe un consumidor de marihuana, el riesgo de que el adolescente imite esta conducta aumenta un 51,4%. En tanto, si en la escuela existe "disponibilidad de droga", el peligro de consumo aumenta un 51,8%.

Y aunque parece ir en contra del sentido común, se ha visto que "el conflicto familiar" es el factor de riesgo que menos afecta el consumo, con sólo un 5,3% de aumento.

"Este estudio es bastante concordante con lo que sucede en Europa y EE.UU., y corrobora que los factores de riesgo de esos otros países también se observan en nuestros adolescentes", dice el psiquiatra Rodrigo Santis, de la Unidad de Adicciones del Departamento de Psiquiatría de la U. Católica. En su opinión, que se haya analizado el consumo de marihuana es importante, "porque es la puerta de entrada a otras drogas ilegales que pueden ser más adictivas".

Este especialista destaca que, de todas maneras, "los pares en general promueven más riesgo que protección".

Para la antropóloga Diana Kushner, directora de tratamientos de la Unidad de Adicciones de la Facultad de Ciencias Médicas de la Usach, hay que preguntarse "por qué el niño busca a los pares y se deja influir por ellos". Su impresión es que se trata de menores que tienen una percepción de "descuido, de cierto abandono o de no ser escuchados en su familia. Entonces buscan en sus pares otra familia donde sentirse comprendidos y queridos".

Entrenar a estos jóvenes en estrategias de autorregulación resulta fundamental. "El niño debe ser capaz de evaluar su conducta, de ver si le hizo daño a alguien, o darse cuenta de si él mismo está en peligro", dice Kushner. Los tratamientos para dejar las drogas apuntan justamente a facilitar estas herramientas, las que también deberían entregar la escuela y la familia.

"Mientras la escuela sólo se dedique a imponer una carga académica, tendremos niños ansiosos por no poder cumplir con lo que se les pide. Esta ansiedad impide la autorregulación", explica esta terapeuta. "Y como la marihuana calma la ansiedad y los evade, esto promueve el consumo", agrega.

En todo caso, Francisca Florenzano está optimista en este tema, ya que pronto se aplicará un plan de prevención, que se iniciará a nivel preescolar con metodología participativa, el que se extenderá hasta 4° medio. "El objetivo es que cada año vayan sumando habilidades y herramientas, para que llegado el momento puedan decir no al consumo de drogas", concluye.

Números:

-       4,6% de la población chilena es consumidora de marihuana.
-       5,3% es la prevalencia de consumo entre jóvenes de 12 y 18 años.

 (Fuente: IX Estudio Nacional de Drogas 2010).

viernes, 31 de diciembre de 2010

Mark Allen, leyenda del triatlón: “Campeón no es sólo el que gana carreras.”


EMOL, deportes, 31-12-10.

El seis veces campeón del Ironman de Hawaii, quien en enero visitará el país, sólo tuvo palabras de elogio para el triatleta chileno Cristián Bustos. "Es el sudamericano más grande que enfrenté".

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SANTIAGO.- Aunque ya han pasado 18 años el triatleta estadounidense Mark Allen recuerda como si fuera hoy el Ironman de Hawaii de 1992. Luego de tres títulos consecutivos de la prueba más extenuante de esta disciplina (4 km. de natación, 180 km. de bicicleta y 42 km. de trote) ese año, el oriundo de California no la tuvo tan fácil ya que al frente se encontró con una verdadera pesadilla: el chileno Cristián Bustos Mancilla.

"Mentalmente casi me quebró. Comenzamos a correr juntos e íbamos muy parejos. Cristián se veía muy fuerte y yo no tanto. Si él hubiese ido un poco más rápido yo no habría resistido el paso. Sin duda es el sudamericano más grande que enfrenté en mi carrera deportiva", rememora desde Estados Unidos para Emol.

Pronto a cumplir 53 años, el ahora empresario y profesor de triatlón estará el 14 de enero en Pucón y el 17 en Santiago invitado por GNC, donde dictará seminarios y charlas a entrenadores y atletas. Además, aprovechará de dar la largada al Half Ironman de dicho balneario que se disputará el 16 y en el que años atrás corrió el norteamericano.

Considerado una verdadera leyenda viviente del triatlón mundial, Allen no olvida a su amigo. "Cristián es uno de los mejores embajadores de nuestro deporte. Lo que el logró para Chile y llegar a la cumbre del escenario mundial lo hace un revolucionario. El tiene algo que solo un puñado de gente en este planeta tiene y todos lo vimos cuando regreso a la vida después de ese accidente".

Allen hace referencia al grave accidente que sufrió Bustos el 23 de enero de 1994 cuando participaba en una competencia en la ciudad argentina de La Paz. En la prueba del ciclismo un jeep de la prensa local lo atropelló causándole graves lesiones que incluso pudieron llevarlo a la muerte.

Y con mucha fuerza añade: "Cualquier otro hubiera estado muerto o vivir para contar que sobrevivió, pero solo algunos podrían haber vuelto de la manera que el lo hizo. El es un hombre que debiera ser respetado e idolatrado para el resto de la vida".

-Si Cristián no hubiese sufrido ese accidente, ¿crees que podría haber llegado a ser uno de los mejores triatletas del mundo?

"El iba con una carrera en asenso y lo más probable que sería pronto el campeón mundial del Ironman. Pero viendo la realidad de hoy no creo que ganando el Ironman de Hawaii hubiera sido una victoria tan grande como haber regresado a competir después del accidente. Recuerden, un campeón no solo gana carreras, es también de lo que te hace como persona. Cristian es top y ya es un campeón".

-¿Cómo ves el futuro del triatlón chileno?

"Pucón es una de las competencias más destacadas en el mundo. Cada año que lo hice tuve una fantástica temporada. El triatlón está creciendo en todas partes del mundo y se ve que en Chile igual es muy popular. Estoy seguro que es solo cosa de tiempo para que aparezcan otros Bustos atacando en la punta en la competencia o en el Ironman de Hawaii".

Los inicios del "Hombre de Hierro"

-¿A qué edad te iniciaste en el triatlón y por qué escogiste esta disciplina?

"Comencé a los 24 años. Fui un nadador competitivo desde los 10 a los 22 años. Por lo que 12 años de natación y después 15 años en triatlón, pero no fui un buen nadador en la escala mundial por lo que me vi sorprendido cuando me fue tan bien en el triatlón".

-¿Cuál fue la clave para convertirte en un referente del triatlón mundial más allá de ganar carreras?

"Uno tiene que tratar de ser una buena persona y no sólo preocuparse de uno mismo y en resultados, o vivir su propio mundo. Un gran campeón es alguien quien puede crear una conexión con otros en tiempos difíciles y de alguna manera ayudar a otros a que puedan cumplir esas metas a las que aspiran".

-¿En qué consistía tu rutina de entrenamiento?

"Entrenaba en forma constante desde Enero hasta cada Ironman de Hawaii que se realiza en Octubre. Me tomaba Noviembre y Diciembre muy fácil y después comenzaba el ciclo nuevamente de entrenamientos intensos. Entrenaba casi todos los días con un promedio de 3 a 5 horas diarias. Cuando me preparaba para Hawaii podía tener sesiones de entrenamientos de 8 horas en un solo día. Pero estos periodos fueron cortos porque eran muy intensos".

-¿Cuál era tu estrategia a la hora de competir?

"Seguir empujando y nunca rendirse. No importa que las cosas se vean en un momento imposible".

-¿Qué se necesita para ser una gran triatleta?

"Simple. Tienes que ser mentalmente y físicamente fuerte. Tienes que ser flexible ya que no puedes orquestar como irá una carrera o como el entrenamiento te llevará a esta. Por lo que la flexibilidad te ayudará a sortear mejor las situaciones que no son ideales".

lunes, 20 de diciembre de 2010

Investigación en ratas: un gen "ahorrativo" sería uno de los responsables de la obesidad.


EM., VCyT, 20-12-10.

La presencia de este gen, llamado CRTC3, desaceleraría la quema de grasa y, por tanto, el aumento de peso en algunas poblaciones.

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Más allá de las causas obvias de la obesidad, como la sobrealimentación, nuevas investigaciones han dado con un gen que también jugaría un papel clave en esta condición, uno que ayudó a nuestros ancestros a sobrevivir a las hambrunas.

Así, apuntar a este gen "ahorrativo" ofrece una nueva forma de combatir la epidemia global de obesidad, señalaron los expertos del Instituto Salk para Estudios Biológicos, en California.

Ratones modificados para carecer de este gen, conocido como CRTC3, pueden comer una dieta elevada en grasa sin aumentar de peso, mientras que los roedores normales con la misma alimentación engordan, reveló el equipo a la revista Nature.

La población estadounidense de origen mexicano, que tiene una versión especialmente potente de este gen, es más propensa a ser obesa que el resto, indicó el doctor Marc Montminy, uno de los autores de la investigación.
El gen no pareció tener el mismo efecto sobre los blancos, lo que señala lo que los científicos ya saben: la obesidad es muy compleja.

Pérdida de peso.

No obstante, el CRTC3 es claramente importante. "Desacelera la tasa a la cual las células grasas queman la grasa", dijo Montminy.

Los hallazgos suman evidencia a la teoría de la obesidad que se hizo famosa en la década de 1960, que sostenía que ciertas personas tienen genes que desaceleran el metabolismo, lo que les dificulta la pérdida de peso.

Estos "genes ahorrativos desacelerarían la tasa a la cual se quema la grasa y aumentarían las posibilidades de una persona de sobrevivir a una hambruna", explicó Montminy.

Los investigadores observaron a un grupo de estadounidenses de origen mexicano que tenían una mutación genética del CRTC3, que lo hace más potente que la forma normal del gen. "Las personas con esta variación tenían tasas mayores de obesidad según varias mediciones distintas", dijo Montminy.

"Esto implica que las terapias tienen que ser un poco más personalizadas, dependiendo de la conformación genética individual". Según Montminy, sería posible evaluar a las personas sobre este gen para predecir quién es propenso a volverse obeso, lo que ayudaría a prever quién corre riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con la obesidad, como hipertensión y diabetes tipo 2.

Esto ya lo había planteado como hipótesis de trabajo “nuestro” Fernando Monckeberg Barros, el pediatra de Chile, quien en sus investigaciones con ratas ya había advertido que ante la inminencia de una situación de escasez de recursos y alimentos, por ejemplo ante una grave crisis económica o una guerra, el cuerpo humano, interactuando con el medio ambiente, se informaba de la inminencia de la restricción y remitía todo al hipotálamo que, en la base del cerebro y, como un verdadero ministro de hacienda, ordenaba al organismo una economía de guerra, “disponiendo” disminuir la quema de grasa, acrecentando las reservas para el futuro. El problema, según Monckeberg, es que después, pasada la restricción y ya en nuevos períodos de abundancia, el cuerpo no se desprogamaba, y toda la sobre ingesta destinaba a reserva, engordando las personas. Esto explicaría que, en EEUU, por ejemplo, la obesidad es un problema asociado a la pobreza (negros y mexicanos) y no a las clases más pudientes.

domingo, 31 de octubre de 2010

¿Cómo vivir hasta los 100 años?


Por Jane E. Brody, The New York Times News Service, 22-10-10.

La genética puede influir, pero el estilo de vida al parecer es el factor más predominante.

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Esther Tuttle se está acercando al final de la décima década de una vida notablemente productiva y aventurera. Si todo sigue saliendo tan bien como ha salido hasta la fecha, el 1 de julio ella se unirá al clan de crecimiento acelerado de los centenarios, cuyos números en Estados Unidos han subido de 38,300 en 1990 a 96,548, en 2009, con base en información de la Oficina del Censo de Estados Unidos.

A los 92 años de edad, Tuttle (mejor conocida como Faity, su apodo de infancia) escribió sus memorias con el profético título "Nada de mecedora para mí" (editorial iUniverse) que revela una aguda memoria de sucesos, nombres, fechas y lugares que ella aún recuerda a medida que se acerca a los 100 años.

Con 30 años menos que ella, yo no podía empezar a recordar el tipo de detalles que siguen frescos en su mente, aún muy activa. Solamente puedo esperar, si yo viviera tanto tiempo, mantenerme tan vibrante y físicamente saludable como ella.

Le pregunté cuál era el secreto de su longevidad. ¿Es la genética? Quizá, pero es difícil saberlo. Sus padres murieron a los 42 y 50 años, dejándola en la orfandad a los 11 años, junto con tres hermanos, uno de los cuales vivió hasta los 96 años.

Los genes efectivamente son un factor a considerar en la longevidad. El doctor Nir Barzilai, genetista de la Facultad de Medicina Albert Einstein en Nueva York, informa que los centenarios tienen probabilidades 20 veces mayores que la persona promedio de haber tenido a un pariente longevo.

Sin embargo, un estudio sueco de gemelos idénticos, separados en el nacimiento y criados por separado, concluyó que solo de 20 a 30 por ciento de la longevidad, aproximadamente, es determinada por la genética.

Todo parece indicar que el estilo de vida es el factor más predominante.

Como dijo Tuttle en un tono de voz alto y claro que no revela su avanzada edad: "Me han bendecido y he trabajado en ello. Hay que trabajar, estar alegre y buscar algo divertido que hacer. Es toda una actitud.

"Si usted respeta lo que le dicen los médicos, puede vivir una larga vida, pero tiene que hacerlo. No puede pasar por alto el consejo".

Sus memorias y respuestas a mis indagaciones revelaron tres atributos cruciales que pudieran ser catalogados como la versión de las tres erres sobre longevidad (en inglés: resolution, resourcefulness y resilience): resolución, recursos imaginativos y tanto rápida recuperación como adaptabilidad. A lo largo de su larga vida, ella ha tomado con calma la penuria, pasando con despreocupación sobre obstáculos y convirtiendo muchos de ellos en bloques de construcción. Además, se ha ceñido a un régimen de una dieta cuidadosa, trabajo duro, ejercicio con regularidad y una lista muy larga de servicio comunitario, todo al mismo tiempo que criaba a tres hijos.

Al igual que muchos si no es que la mayoría de los otros centenarios, con base en los hallazgos del Estudio de Nueva Inglaterra sobre Centenarios en la Universidad de Boston, Tuttle es una mujer extrovertida que tiene muchos amigos, una saludable dosis de autoestima y fuertes lazos con la familia y la comunidad. Sigue gozando del teatro y la ópera, sus pasiones de juventud.

Un estudio de centenarios en Cerdeña encontró que ellos tienden a mantenerse activos físicamente, suelen tener extensas redes sociales y mantienen fuertes laxos con la familia y amigos. De manera similar, en comparación con el sexagenario promedio, es menos probable que se depriman.

¿Viven más tiempo los optimistas que los pesimistas? Sí, indican estudios. La doctora Hilary A. Tindle del Centro Médico de la Universidad de Pittsburg, encontró que entre 97,000 mujeres a las que siguió durante ocho años, quienes se consideraban optimistas tenían probabilidades considerablemente menores de morir de males cardiacos y todas las causas que las mujeres pesimistas, a quienes describió como "cínicamente hostiles".

Además, los optimistas tenían menores probabilidades de padecer de hipertensión arterial, diabetes o colesterol elevado, lo cual deja entrever que cuidan mejor de su salud. De hecho, los pesimistas tenían probabilidades mayores de estar excedidos de peso, fumar cigarrillos y evitar el ejercicio, lo cual indica, dice Tindle, que los pensadores negativos toman decisiones más pobres sobre el estilo de vida que los pensadores positivos.

Ejemplo viviente.

Tuttle podría servir como modelo de los hallazgos de ese estudio. Cada mañana, practica una hora de yoga y otros ejercicios de piso, después se viste y sale a la calle o a la azotea de su edificio de departamentos en Manhattan durante media hora antes del desayuno. Su desayuno acostumbrado: zumo de naranja, avena, un plátano y café negro. Después, trabaja en su escritorio, mayormente en la correspondencia con sus 11 nietos, 21 bisnietos y un chozno, actualmente de 3 años de edad.

"Son muchos cumpleaños: uno o dos al mes", dijo.

Quizá almuerce sopa o carne que sobró, una rebanada "delgadísima" de pan tostado de centeno, con té y mermelada o fruta para el postre. La tarde incluye una siesta de una hora y otra caminata, a menudo combinada con una salida a la tienda de abarrotes.

A las 6:30 pm de cada día, ella goza de un cóctel antes de una cena hecha en casa de, quizá, cordero, chuletas, pollo asado o un "excelente estofado" que ella misma prepara. Tuttle, cuyo marido, Ben, murió en 1988, vive con una querida amiga, Allene Hatch, de 84 años de edad, artista y escritora conocida cariñosamente como "Squeaky", con la cual comparte K.P.

"Yo cocino la mayoría de las veces", dijo Tuttle, "y Squeaky limpia después".

Las noches que se queda en casa la pasa leyendo o viendo "una buena película" por televisión, dijo.

Hace poco, Tuttle renunció a una de sus pasiones de toda la vida, montar a caballo, pero sigue conduciendo, aunque no en caminos públicos, solamente en una granja de 125 hectáreas en el norte de Nueva York que la familia Tuttle tuvo la visión de adquirir cuando la tierra era barata. Sus hijos construyeron casas en la propiedad y actualmente viven en el retiro, dándole a Tuttle la compañía y el amor cercano durante todo el verano, en tanto la primavera y los fines de semana del otoño los pasa en la granja.

Los beneficios de manejar las dificultades.

Con la buena que es su salud (nada de hipertensión arterial, colesterol alto o diabetes), no es perfecta. Se describe como "una mujer biónica de la cintura hacia arriba", con un pecho artificial que reemplazó al canceroso que tenía hace 20 años, un marcapasos instalado aproximadamente 10 años atrás, una ayuda auditiva y lentes de contacto.

Si bien ha desdeñado los lácteos durante la mayor parte de su vida (sigue atendiendo el consejo de un predecesor del doctor Robert Atkins, quien le dijo que evitara los lácteos y siguiera una dieta baja en carbohidratos y rica en carnes y grasas), apenas fue en fecha reciente que le diagnosticaron osteoporosis, para la cual ahora toma una pastilla mensual con suplementos diarios de calcio y vitaminas C y D.

Tampoco es que haya gozado de un nivel de vida acaudalado. Si bien nació en una familia realizada, en buena posición económica, la muerte temprana de sus padres (los niños fueron recibidos por una tía con medios limitados) y su decisión de ir en pos de una carrera en la actuación, la llevaron a una existencia miserable que persistió hasta los primeros años de su matrimonio y vida en una granja con tres hijos pequeños, sin electricidad y con plomería improvisada en su casa.

Con base en información de un estudio, los sobrevivientes de sucesos traumáticos en su vida aprenden a manejar de mejor forma la tensión nerviosa y la pobreza, al tiempo que tienen mayores probabilidades de vivir hasta los 100 años.

En lugar de un trauma, existen muchas medidas que se pueden aplicar para facilitar una vida larga, plena y productiva. ¿Para qué vivir hasta los 100 si esos últimos años serán opacados por la miseria física y emocional?

sábado, 16 de octubre de 2010

Los mitos de la actividad física y el deporte: algunas creencias populares pueden perjudicar la salud.


Es común escuchar la frase "hacer ejercicio hace bien". Sin embargo, en torno a ella existen muchas creencias populares que en lugar de significar beneficios, podrían ser perjudiciales para la salud.

Víctor Donoso, subdirector de la Escuela de Deporte del Instituto Profesional AIEP, se refiere a algunas de ellas y se encarga de desmitificarlas. Aquí van.

1.- Cualquier actividad física o deporte es sinónimo de salud.

Actividad física y deporte, no son lo mismo. El deporte puede representar un riesgo para personas no preparadas, sin historia deportiva, fumadores, obesos o hipertensos, ya que implica competencia, estrés y mucho esfuerzo.

En tanto, la actividad física se relaciona directamente con la vida sana y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda practicarla durante 30 minutos diarios todos los días. Aquí se incluyen prácticas sencillas y fáciles de incorporar a la vida cotidiana como caminar, bailar o andar en bicicleta. No usar el auto y los ascensores permiten eliminar cuatro kilos y medio de grasa corporal en un año y haciendo las tareas domésticas sin la ayuda de tecnología (barrer con escoba y lavar la loza a mano) podemos perder entre uno y dos kilos anuales.

2.- Es suficiente practicar deporte una vez por semana para estar bien.

Quien practica deporte una vez por semana se expone a todos los riesgos asociados y no obtiene ningún beneficio. Esta frecuencia no tiene impacto sobre variables biológicas como la tensión arterial, el funcionamiento cardíaco o el metabolismo, pero sí en el aumento de las lesiones. Se recomienda practicar deporte entre 3 y 5 veces a la semana, y por lo menos una hora diaria.

3.- El dolor es señal de que la actividad física es efectiva.

No tiene fundamento científico. El dolor físico posterior a la práctica sólo demuestra una cosa: que la actividad no se hizo bien: El ejercicio bien realizado incluye un calentamiento previo, un esfuerzo progresivo y no ir más allá de la capacidad de cada uno. Las molestias pueden ser aceptables, pero la aparición de dolor siempre anuncia que el trabajo es excesivo.

4.- Transpirar abundantemente es bueno para perder peso.

Por el contrario, de este modo se ralentiza la pérdida de grasa y se aumenta la exposición a una hipertermia que puede provocar deshidratación y alteraciones cardiovasculares, metabólicas y endocrinas. También aumenta el riesgo de padecer calambres, por la pérdida provocada de sodio y potasio, y acelera la sensación de fatiga, por lo que la actividad física termina antes.

5.- Hay que hidratarse antes o después de la actividad física, pero nunca durante.

En realidad durante la actividad se pierde agua de las células, razón por la cual se recomienda hidratarse antes y durante la actividad. De lo contrario se corre riesgo de deshidratación y de hipertermia.

6.- Antes del ejercicio, consumir azúcar aumenta el rendimiento.

Esto puede ser cierto en un deportista de alto rendimiento, pero en una persona común no tiene sentido. En el deportista de alto rendimiento el consumo de azúcar antes de la actividad -en cantidades mínimas y rigurosamente calculadas- previene la fatiga prematura. En la persona que va a correr a la plaza es totalmente poco recomendable, porque precisamente la idea es reducir el consumo de azúcar para prevenir la diabetes y la obesidad.

7.- Es mejor hidratarse con bebidas especiales.

Nuevamente, esto puede ser cierto para deportistas de alto rendimiento, pero no para el común de las personas. Las bebidas especiales acortan los tiempos de recuperación y eso puede ser importante para el atleta que termina una competencia y pronto debe afrontar otra, pero la persona que sale a correr por la calle o va al gimnasio basta que se hidrate con agua potable.

martes, 29 de junio de 2010

La relación sexual perfecta dura no más de 10 minutos.


ANSA, 29-06-10.

Nueva York. - La duración ideal de una relación sexual es de 10 minutos más allá de los cuales se hace aburrida, según los resultados de una investigación realizada por 50 especialistas de la Society for Sex Therapy and Reserch y publicada en el Journal of Sexual Medicine.

El motivo, según los estudiosos, es simple: durante 10 minutos la atención es altísima y se concentra sólo en la relación sexual pero, superado ese lapso, el cerebro comienza a pensar en otras cosas.

La investigación considera que dos minutos es demasiado poco para una relación, pero de 3 a 7 es un tiempo aceptable. Más de 12 minutos, es demasiado.

En consecuencia, el sexo perfecto es el que dura de 7 a 13 minutos.
Uno de los investigadores que realizó el estudio, Eric Corty, psicólogo de la Penn State University afirmó que "muchos creen erróneamente en la fantasía de noches de sexo continuo y prolongado".

"Esperamos que, a partir de estos estudios, agregó, hombres y mujeres comiencen a tener expectativas más realistas".

La duración perfecta fue establecida por un equipo de especialista integrado por psicólogos, médicos y asistentes sociales que, en los últimos tiempos, estudiaron los casos de parejas con problemas sexuales.

domingo, 4 de abril de 2010

La risa es cosa seria.


PM, 01-04-10.
Por Seth Borenstein.

AP, Washington.- La risa es un objeto de estudio que los expertos tratan de descifrar y según uno de los investigadores dice que menos del 15% de las sonrisas responden a algo gracioso. Agrega que en la mayoría de los casos la sonrisa sería algo forzado, motivado por situaciones sociales o características personales.

La risa es primordial, el primer modo de comunicación. Los simios ríen, al igual que los perros y las ratas. Los bebés ríen mucho antes de hablar. Es un comportamiento natural y a veces involuntario.

Uno puede reírse por un chiste, pero sólo del 10% al 15% de la risa celebra una broma, dijo Robert Provine, experto en ciencias neurológicas en Baltimore, quien ha estudiado la risa durante décadas. La risa es más una respuesta social que la reacción ante un chiste.

“La risa es sobre todo social”, afirmó el experto. “El requisito para la risa es otra persona”.

A lo largo de los años, el profesor en la Universidad de Maryland en Baltimore ha trazado la radiografía de la risa.

“En todos los idiomas uno se ríe básicamente igual”, dijo. “Ya sea que uno hable mandarín, francés o inglés, todos comprenden la risa... Hay un generador de pautas en el cerebro que produce este sonido”.

Cada “ja” dura un quinceavo de segundo y se repite cada una quinta parte de segundo, explicó. Más rápido o más lento se parece más a un jadeo u otra cosa.

Los sordos se ríen sin oír y la gente que dialoga por medio de su teléfono celular se ríe sin ver, lo que ilustra que la risa no depende de un solo sentido sino de la interacción social, agregó Provine, autor del libro “La risa: una investigación científica”.

“Es alegría, es un enfoque positivo de la vida”, comentó Jaak Panksepp, un profesor de sicología en la Universidad Bowling Green. “Es profundamente social”.

Y no es exclusivamente humano. Los chimpancés se hacen cosquillas unos a otros y se ríen cuando otro finge hacérselas a ellos.

Panksepp estudia ratas que ríen cuando les hace cosquillas. Resulta que a las ratas les agrada que les hagan cosquillas y vuelven una y otra vez a las manos de los investigadores que se las hacen, según muestran los videos del investigador.

Con su estudio sobre las ratas, Panksepp y otros científicos intentan descifrar lo que ocurre en el cerebro cuando uno se ríe y la investigación sugiere alguna promesa para el tratamiento de ciertas enfermedades.

Jeffrey Burgdorf, profesor de ingeniería biomédica en la Northwestern University, halló que la risa en las ratas les hace producir una sustancia química parecida a la insulina que actúa como antidepresivo y reduce la ansiedad.

Cree que probablemente lo mismo sucede con los seres humanos. De confirmarse, daría a los médicos un nuevo factor químico en el cerebro en sus esfuerzos por producir fármacos que combatan la depresión y la ansiedad.

jueves, 1 de abril de 2010

Fernando Villegas: “Prefiero ir al dentista que a un mall”.


PM, 31-03-10.

Al curioso panelista de “Tolerancia cero” no le gusta la gente. La encuentra, en general, fea y vulgar y por eso la evita. Pero además, la ve inserta en una sociedad que promueve el lucro y a hiperactividad como modelos de éxito, arrastrando a la mayoría a la depresión. A ellos quiso ayudar, con el libro “De la felicidad... Y todo eso”. que reúne una serie de ensayos que promueven el disfrute en los asuntos más básicos del ser humano, como la amistad, la leve embriaguez y orinar.

Por Ángela Tapía Fariña.


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¿Se considera usted feliz o es parte del grupo de adultos (uno de cada cinco), que asegura tener o haber sufrido síntomas de depresión, en las encuestas nacionales de salud?

Las cifras no parecen indicar que vivamos dentro de una sociedad que se caracterice por estar contenta. Eso Fernando Villegas (51) lo sabe, y por eso decidió lanzar el libro “De la felicidad... Y todo eso” (Editorial Sudamericana), donde se reúnen una serie de ensayos que rescatan los actos más simples de la vida humana –entiéndase esto desde orinar hasta andar cufifo (entonado vía alcohol)- que pueden ayudar al ser humano a alcanzar un estado más optimista.

No, no ha habido equivocación alguna. Porque, por más serio que se vea, generalmente, este conocido personaje de abultado pelo sentado junto a sus amigos de “Tolerancia cero”, el autodefinido “especie de comunicador”, egresado de sociología, ex profesor de lectura veloz y “aficionado casual” a la teología y metafísica, no solamente dice que se considera feliz, sino que además, realizó su último libro motivado netamente por la “ansiedad de ayudar al prójimo”, en un país donde, comenta, “la gente es más bien tristona y depresiva”.

A las 11 de la mañana de un día de semana, cuando el verano acaba de finalizar, dos gatos aún pueden disfrutar de los rayos del sol, dormitando sobre el pasto del antejardín de la casa ñuñoína de Villegas.

Cabe preguntarse si la felicidad descrita en su texto -y que se entiende como eso intangible, que no se gana ni se pierde, sino que se construye como un estado de paz en el que el secreto está en reducir las probabilidades de fracaso-, fue sólo inspirada por los filósofos clásicos que cita el autor en su libro.

Porque la tranquilidad parece cobijar eternamente a Villegas en su hogar, espacio que detesta abandonar y donde una perrita café y saltarina, llamada Pascualina, recibe a las visitas buscando sus manos para pedir cariño. Basta ceder un poco a sus deseos, para que ella mueva su cola y haga más patente el ambiente de bienestar casero que protege al también conductor de “terapia chilensis” en Radio Duna.

-¿Qué posibilidades de salir de ese sistema tiene un empleado común?

“Cualquiera sean las condiciones, uno tiene control sobre sus propios actos y, si el ambiente no es bueno, hay que esforzarse por asentar la vida en uno mismo. O sea, tener como fundamento a uno mismo, no lo que pasa alrededor, si la pega es buena o mala, que si trabajas 10 horas o 15... Uno debe desarrollar sus propios recursos mentales; usar la inteligencia, disfrutar la buena música, leer buenas cosas, pensar, escribir. Ésas son las cosas que a uno le van construyendo un ámbito propio que no depende de nadie, y si uno desarrolla eso y va modulando esa casa, como se dice, inevitablemente se tendrá una mejor vida, sin importar lo que pase alrededor”.

-¿No importa que nos echen del trabajo por irnos más temprano?

“A mí me han echado de 60 trabajos y no me ha afectado, sólo en lo exterior, porque he tenido que buscar otra pega, pero no como persona. Hay gente en este país que se suicida porque lo echan de la pega. Eso es estúpido. Eso es una cuestión transitoria; uno hará otra cosa, y qué. Pero claro, si vives de exterioridades y por dentro no eres nada, sino que dependes absolutamente del cargo que tienes, de la opinión de los demás, estás frito. Vas a depender hasta de que cambie el clima”.

-¿Cuál es su vicio privado?

“(Piensa) Es que yo no hago nada en exceso, no me doy permiso para obsesionarme con cosas. Lo que más hago en forma sostenida es escribir, pero eso forma parte de mi trabajo, no es un vicio. Tampoco paso todo el día leyendo. Trato de no convertirme en un adicto, ni soy dependiente de nada”.

-Pero habrá alguna costumbre...

“Hay una cosa curiosa y es que, prácticamente, termino recluido porque me muevo muy poco fuera de la casa, trato de no salir. Soy enemigo del ‘¿salgamos?’ ¿Para qué vamos a ir a otra parte? ¿En qué cambia mi ser, estando en otra posición en el espacio y el tiempo? En nada”.

-¿Sería un castigo ir a un mall?

“Preferiría ir al dentista”.

-¿Le molesta la gente?

“No me gusta mucho. No. No... No, en absoluto. Porque la gente en masa se convierte en un ganado. Además, para ser bien franco, la inmensa mayoría de los miembros de la raza humana son, como decía un filósofo, espiritual y físicamente deformes. O sea, impera la fealdad y la brutalidad. Y eso se ve claramente cuando hay una gran masa de gente, donde se hace notorio lo que más pesa: la fealdad, la vulgaridad. A mí, el sólo hecho de ver huevones que andan luciendo unas patas negras, peludas y chuecas, con short por ejemplo, me parece feo. ¿Sabes? Yo tengo el sentido de la estética y creo que uno no tiene que andar luciendo la fealdad. Si tú eres un gallo joven, bien hecho, o una mujer joven y bien hecha, está bien, anden en pelota si quieren, pero lo feo hay que ocultarlo; hay que tener un mínimo de decoro y no andar mostrando las panzas caídas, los potos enjutos o las patas negras que parecen de mono”.

-¿Y si se quiere estar cómodo?

“Ese concepto de ‘yo soy tan importante que por estar fresco y cómodo muestro mi fealdad al mundo’ es vulgar en todo el sentido de la palabra vulgar, o una rotería, y a mí no me gustan las roterías. Uno tiene que ser cuidadoso; así como uno se baña, lo hace no sólo por gusto, sino que también para no molestar a los demás”.

-¿Qué pasa con la felicidad que da la libertad?

“La felicidad no consiste en mear arriba de los demás. No tiene nada que ver una cosa con la otra, ¿no?”.

sábado, 20 de marzo de 2010

Filofobia: ¿Se le puede tener fobia al amor?


PM., 19-03-10.

Sentirse enamorado ya no es algo a lo que todos aspiren. Por distintas razones puede ocurrir que alguien renuncie al sentimiento más profundo que se pueda experimentar. Es una idea que ha rondado la discusión en muchos espacios, pero finalmente la necesidad supera a la opción porque ningún ser humano de carne y hueso puede vivir sin amor.

El amor es un elemento cultural y un asunto muy serio que “requiere de personas maduras, de audacia y valentía para atreverse a conocer al otro”.

Por Carola Inostroza.


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Casi cualquier persona diría que el amor es un sentimiento intrínseco de los seres humanos, pero algunos han llegado a pensar lo contrario. Tanto por complicaciones derivadas de trastornos psicológicos como por opción personal, ellos han dejado de sentir esta emoción. ¿Por qué tan así?

Pese a que la filofobia no es un término avalado oficialmente, recientemente se ha comenzado a usar para identificar el temor o miedo irracional a enamorarse o a vincularse sentimentalmente con otro y que es relacionado con la fobia social, enfermedad ampliamente estudiada.

“Lo que yo he visto sobre la filofobia es que en vez de presentar esta fobia social en un espectro más amplio- esto es, un temor a tener cualquier tipo de encuentro social- se singulariza la posibilidad de tener un encuentro amoroso o una relación sentimental”, aclara Domingo Izquierdo, psicoanalista y psicólogo clínico de la Universidad Andrés Bello.

Hay muchos motivos que generan este trastorno y muchas son las teorías que explican estas conductas. Se dice que estas personas filofóbicas eligen relaciones imposibles donde nunca podrán enamorarse o huyen de quien pueda sentir una atracción importante. Y pueden llegar a expresarlo incluso físicamente con sudación, latidos irregulares, falta de aire y otros síntomas. Ellos actúan de esa forma, según el psicoanálista, debido a que “tuvieron experiencias traumáticas en su infancia o fallas vinculares tempranas importantes, que luego tienden a repetir en nuevos vínculos afectivos”, señala Izquierdo.

Se habla de una alteración que requiere tratamiento tanto con psicoterapia como con medicamentos con ansiolíticos específicos para frenar este temor hacia el amor y hacia el otro, “configurado por muchos elementos psicopatológicos serios que alteran el funcionamiento normal de una persona y generan un detrimento en sus funciones personales”, explica.

No obstante, la falta de amor en muchos no se debe solamente a perturbaciones a nivel psiquiátrico. La distinción es clara entre los que “no se enamoran por tener una fobia de los que tienen un temor al compromiso o tienen dificultad para encontrar pareja y otros que por opción de vida deciden no tener relaciones amorosas”, distingue Izquierdo.

Tal como lo comprobó un estudio realizado por Parship, una agencia online líder en relaciones estables, más de 8 millones de personas son solteras en un país de 40 como es España. Pero tal tendencia no se limita solamente a países europeos. Hablamos de los “singles”, dispersos alrededor del mundo que muestran una “independencia afectiva, un deseo de no estar con alguien porque no hay presión, porque están bien solos y disfrutan con la familia, amigos y viajan o salen con total libertad”, afirma Leticia Brando, psicóloga uruguaya y single coach de Parship.

Brando quien también es autora de “Las mujeres y hombres que no aman demasiado. La hipermodernidad y las consecuencias de los cambios de roles” (2009)- que se espera llegué a Chile próximamente -trató de buscar respuestas a este fenómeno que ha hecho desplazar la importancia del amor en la vida de una persona y que ocurre principalmente en ciudades occidentales con un alto número de población.

Los solteros identificados en España, también fueron encontrados en otros países como México, Estados Unidos, Uruguay y Argentina, los cuales sirvieron a Brando para mostrar que hay solteros porque quieren y por mucho tiempo. Ellos, como nadie, gozan de un individualismo “galopante y creciente” y que es signo de los cambios culturales que actualmente vivimos y de la hipermodernidad que estamos experimentando.

Puede ser miedo, indiferencia o inmadurez pero lo cierto es que hay muchas personas que ya no buscan el amor como antes. Según Brando, ahora impera vivir el día a día muy deprisa “con muchas actividades multiocupación y que reflejan el hedonismo que no deja tiempo para el amor que requiere proyección, futuro y tiempo”, indica, y que es configurado, además, por un avance en las tecnologías de información que “ha acortado el tiempo y el espacio para comunicarse, además de no estar presentes físicamente”, dice.

El amor ha comenzado a perder su sitial aspirado por todos los seres humanos, sin dejar de confundir con “enamoramiento” o atracción sexual “que hace que mucha gente pase esta primera etapa muy de taquicardia, muy de hormigueo en el estómago, pero que no logra conocer a la otra persona en todas sus virtudes y sus defectos”. El amor es un elemento cultural y un asunto muy serio que “requiere de personas maduras, de audacia y valentía para atreverse a conocer al otro”, sentencia Brando.

Este escenario parece augurar un final estrepitoso de aquel sentimiento que nos distingue como seres humanos. Sin embargo, los especialistas ponen paños húmedos a esta tendencia porque efectivamente nadie puede vivir sin amor durante la vida. El abandono del amor es un fenómeno “transitorio y remontable” como afirman Izquierdo y Brando.

La psicóloga uruguaya es optimista frente a estas personas que eligen no tener amor en sus vidas porque “hasta las personas más difíciles buscarán y encontrarán amor aunque suene tradicional”. Brando reconoce que existen factores propios de nuestros tiempos modernos que impiden desarrollar el amor en toda su magnitud pero llama a revalorar esos elementos genuinos que nos mueven a seguir viviendo.

“Es una etapa transitoria, debido a que en el fondo todos quieren terminar sus días con un compañero de ruta porque el hombre es un ser social. Para crear todo lo que tenemos ahora el hombre necesita unirse en cooperación, solidaridad, generosidad y estos valores que son muy positivos tienen al amor como el sentimiento más importante. Es lo que nos da sentido a nuestra vida”, manifiesta Brando.

jueves, 4 de marzo de 2010

El veinte por ciento de la población afectada por el sismo puede sufrir estrés postraumático.


EM., VCyT, 03-03-10.

Psiquiatras del Hospital Clínico de la UC llaman a los chilenos a limitar su exposición a imágenes acerca de la catástrofe y a retomar la rutina.

Por Pamela Elgueda.

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¿Irritable? ¿Despierta un par de horas en la noche? ¿Tensión? ¿Sensación de tristeza? ¿Angustia? Es natural que los habitantes de las seis regiones de Chile afectadas por el terremoto del sábado experimenten todo esto.

Y lo más probable es que la mayoría de ellos vuelvan a sentirse bien dentro de una semana o dos, explicaron ayer los doctores Matías González, Rodrigo Figueroa y Bernardo Pacheco, psiquiatras del Hospital Clínico de la Universidad Católica.

Pero el 20% de ellos, en particular quienes estuvieron más cerca del epicentro del terremoto y los rescatistas, tienen riesgo de enfermar mentalmente, o sea sufrir estrés postraumático.

Para todos quienes vivieron el trauma del terremoto, y sobre todo para los más vulnerables a enfermar, los especialistas entregaron una serie de recomendaciones. Éstas son parte de una propuesta de modelo de apoyo psicológico en desastres, publicada en la última edición de la Revista Médica de Chile.

Hablar, sin obligar.

Lo primero es limitar la exposición a imágenes y noticias relacionadas con el terremoto. "Esta recomendación va especialmente para el caso de los niños, que pueden llegar a experimentar estrés por este motivo", dijo el doctor Figueroa.

Hay que retomar con prontitud la rutinas anteriores al sismo. "En el caso de los niños, hay que mantener sus horarios y asegurarse de que descansen y tengan espacios para jugar", agregó el doctor Pacheco.

Relatar la experiencia vivida hace bien en la medida en que no sea una imposición. "No se debe obligar a las personas a hablar, porque el duelo que ellas deben vivir tiene un proceso con distintas etapas que cada persona vive en tiempos diferentes", afirmó el doctor González.

Lo mismo corre en el caso de los niños: sus preguntas hay que responderlas con la verdad, pero de manera sencilla y sin tecnicismos que no entiendan y los lleven a sospechar cosas peores.

Los signos que indican que un niño puede estar experimentando estrés postraumático son llanto persistente, angustia, pesadillas del terremoto, irritabilidad, incontinencia urinaria y relatos reiterados de lo que pasó.

En el caso de un adulto, si en dos semanas más la sensación de malestar persiste, es mejor preocuparse. Y si hay dudas, los psiquiatras sugieren hacerse cuatro preguntas:

1.-¿Ha tenido pesadillas o pensamientos acerca del terremoto cuando no desea pensar en él?
2.-¿Ha intentado evitar situaciones, personas o lugares que le recuerdan el terremoto?
3.-¿Ha mostrado estar de manera permanente en alerta, a la defensiva o con sobresaltos ante cualquier ruido fuerte?
4.-¿Se ha sentido emocionalmente apagado o desapegado de los demás, de sus actividades o de lo que le rodea?

Si responde "sí" a dos de ellas, se recomienda consultar a un especialista.

lunes, 1 de marzo de 2010

Las réplicas psicológicas del terremoto se salvan compartiendo los miedos y angustias.


EM., VCyT, 01-03-10.

Ante la angustia, la pena y la incertidumbre que deja un terremoto como el que sacudió a medio Chile la madrugada del sábado 27 de febrero pasado, juntarse con otros y hablar de lo vivido, sin esconder las emociones, permite sentirse acompañado y reducir el estrés crítico que afecta a las víctimas de esta catástrofe.

Por Pamela Elgueda Tapia.


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Una pena compartida es media pena. Así lo entendieron vecinos de la villa Plaza los Toros, en Puente Alto, quienes la noche del sábado organizaron un asado comunitario para conversar de sus miedos, penas y pérdidas después del terremoto que afectó a seis regiones del país en la madrugada del sábado.

Quizás intuyeron que hablar de las experiencias traumáticas y de los sentimientos que éstas causan "permite transformarlas en un aprendizaje y cerrar el duelo que provocan", explica Susana Muñoz, psicóloga y directora de Serbal, Centro de Desarrollos Sistémicos.

Porque esos minutos de horror dejaron huellas no solamente en casas y calles, sino también en las mentes de los miles de chilenos que perdieron bienes y familiares. Ellos son, lejos, los que más contención emocional necesitan, porque el riesgo de experimentar estrés postraumático está a la vuelta de la esquina.

Mejor en grupo.

"Es como una pesadilla de la que uno quiere, pero no puede despertar". Quien dice esto sabe de lo que habla: es una de las 120 personas que vivían en un edificio de departamentos en Maipú que resultó destruido por el terremoto.

Ella, sus vecinos, y los miles de chilenos que sufrieron pérdidas directas por el terremoto necesitan más que nadie apoyo psicológico, afirma Ana María Arón, directora del Centro de Buen Trato de la Universidad Católica y coordinadora del diplomado y de un equipo de Intervención en Crisis.

Con la experiencia que le da haber trabajado con diversas poblaciones afectadas por grandes catástrofes, la psicóloga explica que es esencial transmitir mensajes de seguridad a quienes lo perdieron todo la madrugada del sábado.

"Hay que decirles que existe una organización que está trabajando por ellos, que hay personas preocupadas por lo que les pasa, porque la sensación de desamparo es la que activa las reacciones más primitivas que tenemos los humanos después de una catástrofe", advierte, y pone como ejemplo los saqueos producidos ayer en Concepción (ver recuadro).

Algo tan simple como dar indicaciones de hervir el agua o hacer lavaza y ponerla junto a los balones de gas para asegurarse de que no hay escapes ayudan a crear esa seguridad, dice la especialista.

En todas partes, y sobre todo en aquellos lugares donde no están llegando los medios de comunicación, hay que apelar a las organizaciones de locales. De hecho, éstas fueron las primeras que se activaron para ir en ayuda de los más afectados y cuentan con el respeto de las personas.

"Buscar a los líderes, a los interlocutores válidos para la gente. Al párroco, al pastor, a los profesores, a las juntas de vecinos; ellos pueden armar grupos de contención psicológica para quienes están viviendo un estrés crítico", agrega Ana María Arón.

Rituales de duelo.

Esos grupos de contención ayudan a hacer el primer apoyo. Y es esencial que lo hagan para que este estrés inicial no enferme a la persona. "Cuando tienes la posibilidad de ser contenido por un grupo y darte cuenta de que lo que te pasa a ti también les pasa a otros, en vez de asustarte y pensar que te estás volviendo loco, normalizas la situación".

En esos grupos, dice la especialista de intervención en crisis, hay personas más "enteras" que otras que ayudan mucho a los que les está costando más recuperarse emocionalmente. "Obviamente que le creerán más a sus pares que a una persona que no vivió lo mismo que ellos".

Elaborar el duelo de las pérdidas que han sufrido es fundamental en este proceso. "Pero lo más probable es que no se den el tiempo de hacerlo, porque tienen que alimentar a sus hijos, sanarse de una fractura, trabajar, etc.", agrega Susana Muñoz.

Ahí es donde el grupo nuevamente puede ser una compañía fundamental: "Hay que elaborar rituales de duelo colectivo, donde la religión ayuda mucho, pero que también pueden hacerse en reuniones donde se recuerde a quienes murieron".

También que las personas tengan la oportunidad de enterrar a sus muertos no en fosas comunes, sino que en sepulturas separadas y con ceremonias que los honren.

La directora de Serbal agrega que para que las personas puedan hacerse cargo de este duelo es esencial que tengan satisfechas sus necesidades básicas. "Es bien difícil que se puedan poner a pensar en sus emociones y sentimientos si están pasando hambre y viviendo en la calle".

Después de estas vivencias, en esta elaboración del duelo es probable que las personas se sientan victimizadas y resentidas. "Por qué a mí y no al del lado. Y eso puede permanecer anclado en la mente de la persona, que se lo va a cobrar al mundo a través de actos de destrucción", advierte Susana Muñoz.

Ese sentimiento, agrega, se puede bloquear reflexionando acerca del sentido que tuvo para la persona sufrir esta catástrofe. "Esto no es simple, porque es difícil encontrarle sentido a una desgracia de esta magnitud. Pero se puede hacer, y lo más probable es que pase al menos un mes para eso".

Parálisis o ataque.

Ante un evento catastrófico, las personas reaccionan paralizándose, huyendo o atacando. Algo que se transforma en una actuación más elaborada, sólo cuando se tiene la seguridad de que alguien irá en su ayuda. "Por eso, es probable que quienes participaron en el saqueo buscando alimentos (distinto al pillaje, de los que sacaron televisores o alcohol) lo hayan hecho porque sentían que nadie se estaba preocupando por ellos", dice Ana María Arón, experta en Intervención en Crisis.

La psicóloga Susana Muñoz añade otro dato: "Ante la agresión inespecífica, no controlable, aparece una ansiedad de puja y de descomprimir la tensión, de llenar la incertidumbre".

Esta misma necesidad pudo haber empujado a muchos santiaguinos a hacer largas filas en bencineras y supermercados para abastecerse de productos que no necesitarán. "En tiempos de catástrofe se exacerban las ganas de comer y la sexualidad, porque se destapa el instinto de conservación", agrega Susana Muñoz.

Es normal.

Tener olvidos o confundirse es normal después de sufrir un evento traumático como el de la madrugada del sábado. También se pueden sentir trastornos físicos, como angustia, taquicardia, sudoración de manos e incluso estar hiperreactivo. "Eso significa desde sentir que tiembla cada vez que pasa un auto, hasta reaccionar mal por lo más mínimo", dice Ana María Arón.

Hablar con los niños.

No ocultar las emociones y hablar con la verdad. Ésa es la principal sugerencia que hace la psicóloga Susana Muñoz, cuando se trata de explicar lo que pasó a los niños. "Adaptar el lenguaje para ellos y dejarlos hacer preguntas y expresar sus emociones baja su ansiedad y miedos, que se alimentan con la falta de información".

La escuela también es una aliada fundamental. "El primer día de clases no debe partir izando la bandera, como si nada hubiera pasado", afirma Ana María Arón. "Hay que recordar lo que pasó, empatizar con la pena o el miedo que todos están sintiendo y validarlos", agrega.

La experiencia que su equipo de Intervención en Crisis tuvo después del aluvión ocurrido en Antofagasta, en 1991, dice que a los niños hay que hablarles del tema. "Así pueden cerrar etapas y seguir adelante".